Así es. Una vez más, La Rosa de los Vientos despliega todos sus encantos y a poco más de 48 horas para el comienzo de la nueva temporada bate récords en descargas convirtiéndose en el programa más escuchado a través de internet de la cadena que lo alberga.
Como podéis ver a continuación, en el nuevo diseño de página web de la emisora se muestra un ranking de ‘lo más oído’ (yo prefiero escuchar) de Onda Cero Radio y La Rosa de los Vientos en primer lugar.
Y no sólo eso, sino que 6 audios de los 10 más escuchados de ondacer.es son programas completos de la mejor radio, de la que inventó Juan Antonio Cebrián y que combina información, formación y entretenimiento, en un todo en uno que rompe barreras temporales y espaciales. Cruzando la línea, allí está LRV.
Esperamos que la nueva temporada sea del disfrute de todos un año más.
Gracias y hasta el próximo post.
Sevilla, Lisboa,… Dos oportunidades cercanas de asistir a una Expo que se me escaparon. Zaragoza, esta sí. A la tercera fue la vencida. La verdad es que tenía muchas ganas de visitar los pabellones, verlos desde el telecabina, disfrutar con las actuaciones… las mismas que me han quedado de no volver a acudir a otra Expo, al menos que se organice en España.
Habíamos sido lo suficientemente precavidos como para informarnos antes de lo que nos íbamos a encontrar y no llevarnos desagradables sorpresas, aunque creo que nos quedamos cortos. Buscando sugerencias de lo que no nos debíamos perder en la Expo, uno fácilmente en Google se puede encontrar hasta con estrategias para recorrer el recinto.

Por no extenderme mucho, os resumiré que accediendo a las 10 de la mañana, desde las 09.30 que abren, comenzamos “Exponiéndonos” al sol durante 3 horas. 180 minutos de larga espera para conseguir un fast pass para el pabellón de España. No para entrar, no. Se trata de perder tiempo para conseguir un pase que te invita a regresar al pabellón a la hora indicada (o seleccionada si eres de los primeros) y volver a ponerte en la cola para acceder finalmente a ver la exposición. Eso sí, como nos dividimos, la mañana perdida tuvo la recompensa de otro fast pass obtenido tras otra larga cola en una maquinita espendedora de estos ‘pases rápidos’.

Sin lugar a dudas, la Torre del agua y el espectáctulo del Iceberg, pues no tuvimos el gusto de conocer al Hombre Vertiente, fueron los dos aspectos destacados en un día de Expo en Zaragoza que no deseo ni a mis peores enemigos. Desde luego la afluencia de público no fue la prevista. Y eso no es lo peor, pues las estimaciones como la propia palabra indica son orientativas y en la mayor parte de los casos suelen ser poco precisas (una excepción, mi admirado amigo Jose Carlos Díaz Lacaci; todo un crack de los business plan). El error es no saber reaccionar ante la imprevisión.

Desde luego, la intención de la Expo de Zaragoza fue más que buena y contaban con muy buen material… pero impracticable para un día de visita. Mi recomendación final sería que si os queréis acercar, lo hiciérais una vez haya concluido pues el Acuario o la propia Torre del Agua permanecerán para deleite de los visitantes y más que probablemente sin esperas prolongadas e innecesarias.
Impresionantes han sido las estampas vacacionales que hemos recogido este verano, entre ellas me sorprendió y de qué manera el Parque Nacional de Yosemite a unas 3 horas de viaje por carretera desde San Francisco (California) del que os dejo una instantánea… real, por mucho que parezca un póster.
Mi abuelo siempre decía que cómo iba a salir de viaje al extranjero cuando aún le quedaban muchas maravillas de nuestro Patrimonio Histórico por conocer en España. Tiene toda la razón, aunque Yosemite o el Gran Cañón se lo ponen complicado a tan sabia sentencia… Y no, no se me olvida, muchas gracias a tod@s por vuestro apoyo. Como siempre, un placer leer vuestros correos y comentarios. Nos escuchamos muy pronto…
Antonio, el carbonero. DEP
En un día de unión, tan esperado por toda mi familia, la tragedia de la emoción pudo con el hombre más fuerte y trabajador que haya pisado la faz de la Tierra. En homenaje a su persona, dejo este post sin más palabras que el lamento por la persona para mí más querida y ejemplo a seguir por tesón vital, esfuerzo profesional y mejor humor a imitar.
Querido abuelo… te echo de menos.
Vosotros lo habéis querido, aquí tenéis a las Budweiser Girls. Yo no quería, pero como alguno no lo ha encontrado fácilmente (tampoco es que lo haya escondido mucho) os dejo publicada una muestra en la home. El reportaje completo lo tenéis si hacéis clic sobre la imagen…
Han pasado cerca de 6 meses de mi primera visita a la ciudad canadiense de Montreal. Si en aquella ocasión, el pasado mes de diciembre, hablaba de 18 grados bajo cero para comenzar mi crónica de aventura viajera; ahora basta con el título para intuir que la experiencia vivida ha sido totalmente opuesta. Y para muestra, un botón.
Ni rastro de nieve. Pero antes de adentrarnos más en este segundo viaje, permitidme que os muestre cómo el número 13 sí está presente en ciertas aeronaves. Concretamente en el avión ‘Audrey Hepburn’ de la KLM que nos llevó desde Amsterdam hasta Montreal, los dos dígitos en cuestión no se encontraban entre la numeración de asientos, sino ¡atención! fijaos bien en la imagen…
Así es, en una ¡salida de emergencia! En caso de aterrizaje forzoso, ¿quién sería el osado de saltar utilizando el tobogán de la salida número 13? Quizá el señor de la imagen estaba haciéndose esa misma pregunta en el momento del disparo. Eso o buscaba algún OVNI que surcara el cielo a 10.000 metros de altura.
Esta vista panorámica de la ciudad evidentemente no está tomada a tal altura ni mucho menos. Aunque eso sí, estamos en un alto, en el que da nombre a la segunda concentranción mayor de población de Canadá, el Mont Royal de tres picos: Colline de la Croix (Monte Royal), con 223 metros de altitud, Colline d’Outremont (Monte Murray), con 211 metros de altitud, y la Colline de Westmount, con 201 metros de altitud.
Mi amigo Louis dedicó una mañana entera a hacer de cicerón y me presentó a su ciudad, algo que no pudimos hacer el pasado año debido a esa tormenta, la peor en 60 años según los expertos, de frío y nieve que asoló la ciudad y que nos mantuvo todo un domingo encerrados en el hotel.
El coche de Louis no está mal, me dijo que quiere cambiarlo por un nuevo modelo 2008; aunque no creo que se refiriera a los Ferrari que vimos antes de disfrutar de un fin de semana intenso de Fórmula 1. El Gran Premio de Canadá.
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