Manuel Cuesta nace en Sevilla, el 18 de septiembre de 1975. A los catorce le regalan su primera guitarra, instrumento que le ha servido desde entonces como espalda y bastón contra el cansancio, como fusil contra la estupidez y –cuentan las crónicas- ocasional almohada en la estación. A los diecisiete se enfrenta por primera vez al vértigo y la emoción del escenario, en alegre compañía de otros adolescentes con la misma prisa e idéntica costumbre de esconder versos y partituras debajo de los apuntes del instituto. ‘Luz de Gas’ y ‘Lazy Susans’, que así se llamaron aquellas aventuras musicales originarias, le regalan sus primeras noches de vino y rosas en los bares sevillanos, homenajeando a sus ídolos –de Sabina a los Beatles, de Antonio Vega a Sting- y perfilando sus primeros esbozos como compositor. Uno de esos bares, La Carbonería, se acabaría convirtiendo en el templo donde velar sus armas artísticas, donde crecer como músico y doctorarse en el directo. Y donde fraguaría amistades decisivas que continúan hasta hoy con los cantautores Alfonso del Valle y Joaquín Calderón, quienes ejercerían de padrinos en sus bautizos de estudio: la maqueta Perfil de juglar (2000) y el disco El sonido de lo inevitable (2001)
La vida secreta de Peter Parker (2009) está llamado a ser el albadonazo que le consolide definitivamente como una de las voces necesarias de la actual canción de autor en castellano. De nuevo con los inestimables arreglos de Emilio y Antonio Villalba, de nuevo con un ojo en la luna y otro en el telediario, Cuesta ha echado mano de uno de sus grandes mitos, el universo del cómic, para hablarnos de su capa de cantautor bajo el traje de calle, y, con ello, de la herencia de sus primeros años entre el Estrecho y el Guadalquivir, de la guitarra adolescente de Marty Mcfly y de la guitarra perdida de Elliot Smith, de las mujeres al filo del abismo y de las mujeres que huyeron sin mirar atrás del Chelsea Hotel del maestro Cohen. Los actores Roger Pera (identidad secreta en los cines españoles de Spiderman) y Javier Albalá (su antiguo vecino del Tercero) prestan voces y calor a la grabación. Su amigo y colega Ismael Serrano canta con él un hermoso alegato por la belleza y contra los despropósitos urbanísticos en Tu risa en la Alameda.
Audio: manuelcuesta_2009

